Producción superintensiva, una forma de rentabilizar el cultivo del olivar

En un mercado cada vez más competitivo en precios y calidad, rentabilizar la producción de los aceites de oliva es fundamental, y para ello se apuesta cada vez más por sistemas menos costosos y más productivos, es decir, por cultivos superintensivos. De hecho, tal y como señalaba recientemente el experto y consultor estratégico Juan Vilar, en el año 2030 más del 20% del olivar mundial será superintensivo.

Olivar de Alma de Jerez, Jerez de la Frontera (Cádiz)
Olivar de Alma de Jerez, Jerez de la Frontera (Cádiz)

Asimismo, durante su intervención en la World Olive Oil Exhibition (WOOE) Vilar también aseguraba que “de no aplicar estrategias de intensificación, transformación, integración y singularización, en un plazo de tiempo moderado, y en el entorno de un incremento de oferta, lamentablemente, nuestros olivares dejarán de ser rentables”.

El mundo cuenta con 11,6 millones de hectáreas de olivar repartidas por 57 países de los cinco continentes, entre las que predomina el cultivo tradicional, pero cada año se transforman 100.000 hectáreas, de modo que, según Vilar, dentro de 13 años, en 2030, la superficie de olivar superintensivo alcanzaría el 23% y el intensivo el 22% de la superficie total.

Explotación de olivar superintensivo en el sur de Portugal. Foto: Juan Vilar.
Explotación de olivar superintensivo en el sur de Portugal. Foto: Juan Vilar.

Concretamente en el ejercicio 2016 se plantaron en el mundo más de 150.000 hectáreas de olivar, en su mayoría, y superando el 85%, superintesivo.

El olivar superintensivo es una plantación de alta densidad mediante la cual se obtiene mayor rentabilidad que con el olivar tradicional a un menor coste. Se trata de una evolución de la agricultura, que comienza a desarrollarse tras una crisis en el sector en los sesenta, que dio lugar al Plan de Reconversión y Mejora Productiva del Olivar (1973-1986), con la que se procedió a la modernización de la olivicultura en España.

Tras varios años de experimentación y desarrollo, en los años 90 quedaba demostrado que este sistema de alta densidad permite acelerar la entrada en producción del olivo (en su tercer año de vida ya es capaz de tener unos rendimientos elevados y sostenidos en el tiempo), mejorar las producciones medias, aumentar la mecanización (recolección 100% mecánica) y reducir los costes del cultivo. Además,  el aceite producido es de alta calidad, llegando a ser 100% virgen extra.

Características de la plantación

Plantación de Todolivo.
Plantación de Todolivo.

La plantación de los olivos en superintensivo se realiza de forma lineal y en seto, con una distancia entre plantas dentro de la línea que va entre 1,35 y 1,5 metros, la separación entre calles es de entre 3,5 y 4 metros, y la altura del olivo se deja en 2,5 metros como máximo. Esto da como resultado una densidad entre 1.000 y 2.000 árboles por hectárea.

La disposición y el tamaño de los olivos hacen que los costes de mano de obra sean menores, ya que tanto la poda como la  recolección se realizan de forma mecánica. Así, en la recolección de la aceituna se utilizan vendimiadoras con lo que se consigue recoger el fruto en su óptimo momento de maduración o envero, y transportarlo inmediatamente a la almazara, dando como resultado un aceite de oliva 100% virgen extra.

 

Variedades

Para superintensivo se precisan las variedades más productivas, es decir, aquéllas que tienen una rápida entrada en producción y que están adaptadas a estos nuevos sistemas de cultivo. Desde Agromillora, empresa que trabaja desde los años 90 con este tipo de plantaciones, aseguran que “la elección de la variedad constituye uno de los aspectos fundamentales para lograr un buen resultado”.

Actualmente, las variedades más utilizadas, según Agroillora, son:

  • Arbequina AS1: es una selección de la variedad Arbequina muy productiva y totalmente adaptada al sistema superintensivo. Desde Agromillora indican que es la variedad de referencia en las nuevas plantaciones superintensivas, y además de en España ya se ha plantado en muchos otros países como Francia, EEUU, Chile, Portugal, Italia, Túnez, Marruecos, Australia y Argentina.
    Arbequina AS1 Foto: Agromillora.
    Arbequina AS1 Foto: Agromillora.
  • Arbosana i-43: es una variedad con una productividad muy elevada y constante, entrada en producción muy precoz, destacan desde Agromillora. Añaden que tiene un vigor reducido que le hace muy interesante para cultivos intensivos. Su época de maduración es tardía, con contenido en aceite medio (19-20%), aunque es muy apreciado por sus características organolépticas. Además, indican que posee una capacidad de enraizamiento elevada.
    Arbosana I-43. Foto: Agromillora.
    Arbosana I-43. Foto: Agromillora.
  • Koroneiki: procede de Grecia y se trata de una variedad de vigor medio y porte abierto, con una productividad muy alta, rendimiento graso alrededor del 20% y calidad del aceite excelente y muy estable. Además, su entrada en producción muy precoz, tal y como indican desde la compañía catalana.
    Koroneiki. Foto: Agromillora.
    Koroneiki. Foto: Agromillora.
  • Oliana: procede del cruce entre arbequina x arbosana y desde Agromillora la definen como una variedad muy interesante por su bajo vigor y hábito de crecimiento, muy adecuada para una mecanización integral del cultivo. Destacan su precoz entrada en producción y elevada productividad.
    Oliana. Foto: Agromillora.
    Oliana. Foto: Agromillora.
  • Sikitita: se trata de una variedad relativamente nueva seleccionada para plantaciones en alta densidad, fruto del trabajo de investigadores de la Universidad de Córdoba y el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria (IFAPA) en el marco de un programa de mejora genética de olivo que ambas instituciones llevan a cabo desde 1991. Proviene de un cruzamiento entre picual (parental femenino) y arbequina (parental masculino). Desde Agromillora señalan que su principal característica es su vigor muy reducido y porte compacto y llorón que hacen que su volumen de copa se mantenga en torno a un 60-70% respecto al de Arbequina. Estas características la hacen especialmente adecuada para su uso en plantaciones en seto, en las que las densidades de plantación alcanzan los 2000 olivos/ha. Además, debido a su menor vigor, se pueden utilizar marcos de plantación de 3,5 x 1,25 m. Tiene una entrada en producción precoz y presenta elevada productividad, buen rendimiento graso y extractabilidad.
    Sikitita. Foto: Agromillora.
    Sikitita. Foto: Agromillora.

Con todo ello podemos concluir que en un futuro no muy lejano el cultivo en superintensivo, siempre que el terreno lo permita, será la opción más valorada para aumentar la productividad del olivo, la calidad de los aceites y reducir costes.

2 comentarios en “Producción superintensiva, una forma de rentabilizar el cultivo del olivar

  1. Muchas gracias Verónica por este artículo. A pesar de los múltiples esfuerzos realizados por el sector, mejorar la rentabilidad del olivar es una asignatura aún pendiente. Los sistemas de producción más intensivos en olivar y mayores niveles de calidad en aceite podrían contribuir a generar mayor valor añadido al producto.

    1. Gracias por tu comentario Samir, ojalá sirva para concienciar de lo que supone este este tipo de cultivo de cara a generar valor añadido, reducir costes y aumentar la rentabilidad. Un saludo

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