El olivar, un cultivo en auge en Castilla y León

¿Sabías que Ávila es la provincia de Castilla y León que más olivos tiene? Se trata de un sector con una larga tradición que se remonta varios siglos atrás. Actualmente, posee un total de 3.842 hectáreas de olivo ubicados, la mayoría de ellos, en la zona sur, en el límite con las provincias de Toledo y Cáceres. Predomina la variedad Manzanilla, aunque también podemos encontrar aceite procedente de variedad Cornicabra. La producción se realiza en cooperativas, y es tan escasa que no alcanza el mercado nacional. La mayor parte de lo que produce se vende a nivel provincial.

En Castilla y León el olivar ha sufrido una notable evolución en la última década, aunque su superficie es poco significativa si se compara con otras zonas de España. Aun así, se han pasado de 7.147 a 8.243 hectáreas, con una producción total cercana a las 15.000 toneladas, una cantidad que sin dejar de ser relativamente pequeña, poco a poco se está viendo incrementada. Y especialmente relevante ha sido el incremento de la superficie en la provincia de Valladolid, donde se ha pasado de 305 a 1.030 hectáreas en los últimos diez años, lo que supone un aumento del 238%. Se convierte así en la tercera provincia en superficie de olivar en la región, tras Ávila, con 3.842 hectáreas, y Salamanca, con 3.000.

Y como sector de futuro que es, desde la Junta de Castilla y León se está apoyando la diversificación de cultivos a través de ayudas a la incorporación de jóvenes y a la I+i agroalimentaria. Así, dentro del compromiso de incorporar 5.000 jóvenes al campo en el horizonte 2020, en los últimos tres años, el Gobierno regional ha apoyado un total de 89 expedientes en incorporación y modernización para cultivos de olivar, entre otros, con un apoyo público de 2,9 millones de euros y una inversión inducida de 4,7 millones.

 

Caso de éxito

Foto: Pago de Valdecuevas.
Foto: Pago de Valdecuevas.

Un ejemplo de calidad y de buen hacer en materia oleícola lo encontramos en el Grupo Valdecuevas, compañía ubicada en Medina de Ríoseco (Valladolid), cuyas instalaciones he tenido la oportunidad de conocer de primera mano. El proyecto nació en el año 2008 de mano de la tercera generación de la familia Martín, encabezada por Javier Martín, que llevados por un respeto y la creencia absoluta en la materia prima, se propusieron elaborar uno de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo. En 2012, bajo la marca Pago de Valdecuevas, producían su primer AOVE y en 2015 recibían el bronce en los premios Mario Solinas, considerados los “Óscar de los AOVEs”, otorgados por el Consejo Oleícola Internacional (COI).

Foto: Pago de Valdecuevas.
Foto: Pago de Valdecuevas.

Con una producción media de 60.000 litros, previsto que en dos o tres años alcance los 200.000 cuando los más de 126.000 olivos de aceituna Arbequina plantados hace cuatro años alcancen su madurez. Una de sus fortalezas es que tienen la almazara situada a escasos metros del olivar, lo que les permite molturar la aceituna pocos minutos después de su recolección.

En su olivar predomina la variedad Arbequina, aunque también encontramos Picual y Manzanilla Cacereña. La finca está situada en lo alto de un páramo castellano con una orografía variada, a una altitud de 850 metros. La temperatura media del año es de 13 ºC, con un fuerte contraste entre el día y la noche, principalmente en los periodos de actividad vegetativa del olivar. Y esto es uno de los aspectos que les hace ser diferentes, ya que las grandes diferencias de temperatura les ayuda a potenciar la calidad aromática del fruto y a hacer que sus variedades nada tengan que ver con un AOVE Arbequino o Picual producido en cualquier otra zona de España.

Una diferenciación que unido al conocimiento y el buen hacer han conseguido posicionar a Pago de Valdecuevas entre las grandes marcas del panorama nacional.

Foto: Pago de Valdecuevas.
Foto: Pago de Valdecuevas.

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