Xylella fastidiosa, la gran amenaza del olivo

Foto: Asaja-Jaén.
Foto: Asaja-Jaén.

Conocida como el “ébola del olivo”, la Xylella fastidiosa, trae de cabeza al sector oleícola. Se trata de una bacteria con un importante potencial infeccioso que afecta a diferentes tipos de plantas y árboles leñosos, entre ellos el olivo, cuyos efectos son devastadores. Bacteria gramnegativa, crónica vascular y limitada al xilema (la savia bruta de la planta) se multiplica en el interior de los vasos y puede llegar a obstruir el flujo de la misma, provocando su sequía.

 

Tras arrasar un millón de olivos en el sur de Italia, el primer brote llegaba a España en octubre de 2016, concretamente a Baleares, donde ha infectado alrededor de 200 plantas en las islas de Mallorca, Ibiza y Menorca. Pero su avance no ha parado ahí, y en la Península Ibérica se han detectado tres focos en Alicante, el último a comienzos de este mes de septiembre, según publicaba OLEO.

De hecho, agricultores y vecinos de municipios alicantinos de la Marina Baixa han constituido una asociación de apoyo a los afectados por la bacteria de la Xylella fastidiosa, cuyo objetivo, según Asaja-Alicante es, además de servir de apoyo para todos los afectados, “lograr mayor transparencia de información sobre la situación actual de la plaga, defensa jurídica y asesoramiento legal para los afectados, realización de una propuesta alternativa, menos invasiva que la actual, pero igual de efectiva, para frenar la propagación, y no descarta actos de protesta para evitar el arranque de árboles sanos en las zonas demarcadas”.

Foto: COAG.
Foto: COAG.

¿Cómo se transmite?

La transmisión de la Xylella se produce a través de una familia de insectos, los cicadélicos, siendo el mosquito verde el más común en España y cuya población aumenta considerablemente en verano. Éste toma la bacteria al alimentarse de la savia de la planta y lo transmite del mismo modo.

Foto: Junta de Andalucía.
Foto: Junta de Andalucía.

Uno de los problemas principales es que frente a la Xylella no existen tratamientos de prevención ni tampoco para su erradicación. Una vez que llega, mata al olivo y lo hace de forma silenciosa, puesto que su colonización suele ser asintomática en la planta durante un largo periodo de tiempo, lo que dificulta que pueda ser detectada.

Las actuaciones para combatirla pasan por la prevención, aumentando los controles, inspecciones en viveros, y una vez aparece la única solución es la destrucción de las plantas infectadas y las que están en el área de influencia del mosquito que transmite la bacteria. De hecho, desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recomiendan, una vez detectada, la erradicación de todas las plantas huéspedes, incluida la raíz, por el elevado peligro de contagio de la bacteria, y establecer una zona de contingencia de 10 kilómetros para evitar su propagación.

Ante esta situación, el sector se muestra muy preocupado por lo que podría suponer su propagación y está demandado soluciones urgentes ya que su falta de control podría ser catastrófico. Por ello, son varias las regiones donde se han puesto en marcha medidas para evitar su introducción y propagación.

Foto: Ifapa.
Foto: Ifapa.

Andalucía lo considera una de las mayores amenazas, dada su extensión de olivares, y con el fin de prevenir y, en su caso, atajar una hipotética presencia en la región, la Junta activaba el pasado mes de julio el teléfono de atención y consulta 955 059 898 y la cuenta de correo electrónico info.xylella@juntadeandalucia.es, además de reforzar tecnológicamente el Laboratorio de Producción y Sanidad Vegetal de Jaén y el centro del Ifapa Alameda del Obispo para potenciar las labores de detección e investigación.

Foto: Ifapa.
Foto: Ifapa.

Otra de las regiones que también ha tomado medidas es Extremadura, donde, con el fin de evitar su introducción y propagación, se van a realizar 670 inspecciones con toma de 640 muestras. En otras zonas también se está formando a los agricultores para que aprendan a detectar su presencia y a saber cómo actuar en caso de aparición.

A nivel internacional, un grupo de científicos procedentes de diferentes países, entre ellos España, y liderados por el Consejo Oleícola Internacional (COI) elaborará una guía con la que pretende facilitar la aplicación de todos los protocolos disponibles para proteger el olivo de esta bacteria.

Confiemos en que los mecanismos de prevención contribuyan a frenar el avance de esta bacteria en España y no haya nada que lamentar.

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