Viaje por la Toscana, tierra de cultura, tradición y mucho AOVE

“Amamos lo que recordamos y recordamos lo que nos emociona”. Hoy arranco con esta frase de Sol Aguirre (@lasclavesdesol) porque para mí tiene mucho sentido en estos días de confinamiento, en los que no podemos salir de casa, y en los que debemos pensar y recordar aquello que nos emociona, que nos ayude a mantenernos vivos y a no caer en la desidia.

Paisaje de la Toscana.

Y en eso estoy, en recordar cosas que me emocionan, como aquel viaje con amigas a la Toscana.  Fue en la Semana Santa de hace unos años. Sin duda, uno de los mejores que he hecho. Desde Florencia hasta Siena, pasando por Lucca, San Gimignano, Montalcino, Montepulciano, Luca, Arezzo, Pisa… Tierra de sabor, arte, cultura, tradición y mucho aceite de oliva.

Fueron siete días recorriendo sus calles, sus plazas, sus torres, sus museos, sus catedrales…, por carretera y caminando, parándonos a hacer mil y una fotos para que el recuerdo no se borrara y echándonos otras tantas risas durante el trayecto.

Ponte Vecchio.

Florencia

Majestuosa Florencia, fue donde comenzamos y finalizamos este viaje. Allí visitamos desde la catedral de “Santa María del Fiore”, pasando por las galerías “Uffici” y las “Dell´Accademia” -con el famoso David, de Miguel Ángel-, la basílica de “Santa Croce” o el “Palazzo del Bargello”, la “Piazzale Michelangelo”, acabando al atardecer en el Ponte Vecchio, entre otros muchos lugares.

Florencia.

Según las guías de viaje de esta zona, las recetas típicas de la campaña florentina fueron creadas para degustar mejor el aceite de oliva virgen extra del lugar, con Indicación Geográfica Protegida, caracterizado por su fragancia, color verde brillante, sabor intenso, amargo y frutado.

Por toda esta zona encontramos fincas y haciendas dedicadas a la producción del oro líquido en pueblos como Vinci, rodeado de olivares y donde la parada para los amantes de este producto debería ser obligatoria.

Lucca

Ciudad amurallada y reconocida por su antigua tradición olivarera. En Lucca visitamos desde su Duomo o San Martino, uno de los monumentos más fascinantes de la ciudad, hasta su anfiteatro romano, del que sólo queda el trazado dado por las casas medievales construidas al amparo de lo que en su día fue.

Montepulciano.

Su aceite de oliva virgen extra con Denominación de Origen Protegida se obtiene de diferentes tipos de aceitunas, incluyendo Frantoio, Leccino y otras variedades menores.

Siena

Junto con Florencia, Siena es uno de los lugares que más me impresionó, desde su plaza del Campo con su “Palacio Comunale”, hasta su duomo, dedicado a la “Madonna Assunta”, de estilo gótico puro y catalogado como una de las iglesias medievales más bellas de Italia.

En esta provincia se encuentran también algunos de los pueblos más bellos de la Toscana, como Montepulciano, ubicado sobre una cresta montañosa, que todavía conserva el cerco de las murallas diseñadas en 1511, con calles medievales, a menudo empinadas y angostas. Y San Gimignano, otro de los pueblecitos con más encanto de esta región, conocido por sus torres (en sus orígenes se construyeron 72, hoy sólo quedan 15) y su plaza del duomo a la que se asoman los edificios más importantes del municipio, como la colegiata.

Siena.

En esta provincia muchos municipios viven del aceite de oliva, también con DOP Terre di Siena, producido a partir de las variedades Correggiolo, Moraiolo y Leccino y caracterizado por sus notas afrutadas y también amargas y picantes.

Pisa

Conocida por su campanario o Torre Inclinada (uno de los lugares más concurridos que visitamos, con gente, incluidas nosotras, intentando hacerse la típica foto sujetando la torre), en Pisa también existe una larga tradición oleícola. Sus montañas dividen la llanura de Pisa de la llanura de Lucca, y en esta provincia encontramos el Camino del Aceite de las Montañas de Pisa, que discurre entre los municipios: Buti, Calci, San Giuliano Terme, Vecchiano y Vicopisano.

Pisa.

Se trata de un itinerario en el que la tradición se mezcla con lo artístico y lo natural, donde no falta el aceite de oliva virgen extra ni las aceitunas cultivadas y cosechadas a mano, como es la tradición.

Y ya de vuelta a Florencia, cerramos el círculo de este paseo entre arte, tradición y mucho sabor… a aceite de oliva virgen extra.

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