¿Qué importancia tiene la comunicación para mi empresa?

 

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¿Qué imagen se tiene de mi empresa? ¿Y de mi producto? ¿Consigo transmitir la imagen que quiero dar? ¿Cuán importante es la comunicación en este sector? ¿Y en mi empresa? ¿Trabajo con los profesionales adecuados?  Estas son algunas de las preguntas que deberíamos plantearnos para saber si estoy realizando una buena comunicación y si estoy llegando al objetivo marcado.

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En estos días estamos en plena campaña, recogiendo aceitunas y elaborando el magnífico zumo que sale de ellas, también trabajamos su comercialización para posicionar el producto en los mercados a los que queremos llegar, para pasados unos meses volver a preparar el olivar y la almazara, pensando en una nueva campaña. Y en todo este proceso cíclico, ¿qué espacio damos a la comunicación externa?

En honor a la verdad hay que decir que son bastantes las compañías oleícolas que realizan una buena comunicación, dan a conocer las actividades de su empresa, sus productos y sus bondades, entre otras cosas, y lo hacen realmente bien. Sin embargo, otras muchas no están enfocando de forma correcta esta tarea, que debería ser casi tan importante como la de producir y vender, ya que según reza el dicho, “lo que no se comunica no existe”.

 

La importancia de la comunicación externa

La comunicación externa en una empresa es imprescindible para potenciar la imagen de marca, mejorar la competitividad y posicionarse en un mercado al que debemos presentar nuestro producto y sus características. Ésta es una forma de poner en valor el AOVE y todo lo que conlleva la cultura oleícola, algo muy demandado entre el sector.

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Y debemos hacerlo tal y como queremos que nos perciban, sin olvidar que lo más importante en un proceso de comunicación no es lo que se quiere decir, sino lo que la otra persona entiende. En este caso, tener un Departamento de Comunicación, dentro de la organización o subcontratado, con profesionales que conozcan la empresa, el sector y los medios de comunicación especializados, debería de ser imprescindible para cualquier firma oleícola o de cualquier otro sector.

Concretamente, en el caso del oleícola -no en todos los casos, pero sí en muchos- se tiende a dar más importancia a la producción y a la expansión que a la propia tarea de comunicación. Con esto no quiero decir que la comunicación sea más importante que la producción o la venta, ni mucho menos, sino que debería verse como algo complementario. Transmitir un mensaje de la manera adecuada y en los medios precisos puede ser mucho más práctico y eficaz de lo que se cree.

Y tan importante como informar es cuidar el mensaje que queremos transmitir, tanto en su contenido como en su canal de transmisión. En este caso, un profesional es quien mejor sabe cómo hacer efectivo este trabajo, un director de comunicación, que además de ser periodista, conoce el sector y lo que le rodea para saber en todo momento gestionar la comunicación, tanto de cara a la prensa, tratando con los medios de comunicación. Este profesional sabrá cómo proyectar la imagen que queremos que se perciba de nuestra empresa y nuestro producto.

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Comunicación  en época de crisis

Un profesional de la comunicación también sabrá cómo gestionar una situación de crisis, porque ¿Sabían que el 95% de las empresas, tarde o temprano, sufre alguna crisis a lo largo de su vida con efectos negativos en su imagen pública, en su credibilidad y en su cuenta de resultados? ¿Y que sólo un 10% de las compañías aprovecha esta circunstancia para corregir errores, sacar conclusiones y, además, salir fortalecidas?

Es algo para reflexionar, porque normalmente nadie se prepara para hacer frente con garantías a una situación de crisis y cuando llega se actúa de manera precipitada sin tiempo para recapacitar. Tarea del responsable de comunicación también es tener preparado un manual de procedimientos donde se debe de especificar qué hacer, quién debe hacerlo y cómo tiene que ser la gestión del momento, para que las consecuencias sean mínimas y si es posible, salir reforzados de la situación.

Llegados a este punto, sigamos pendientes del olivar, de la aceituna y tratemos de producir el mejor AOVE para posicionarlo en los mercados en los que nos hemos puesto el foco. Y entre toda esta vorágine paremos un momento y reflexionemos sobre las preguntas que planteaba al principio ¿Qué importancia estoy dando a la comunicación?

 

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