AOVEs con certificado Halal, puerta abierta a más de 1.600 millones de consumidores

Todo producto que vaya a ser consumido por los musulmanes necesita tener la certificación Halal, lo que a un alimento como el aceite de oliva virgen extra abriría las puertas a más de 1.600 millones de potenciales clientes, de una población, la musulmana, que alcanzará los 2.600 millones de personas en el año 2050. Es por ello que no deberíamos perder de vista este mercado, al que el AOVE puede resultar un producto muy interesante.

Los países de religión mayoritaria islámica tienen un perfil similar: crecimiento económico por encima de la media mundial, 5,4% frente a 3,6%, según la Organización para la Cooperación Islámica (OIC), una población joven, entre la que la clase media emerge con fuerza, cada vez más sensible a cuestiones relacionadas con calidad y la seguridad alimentaria. Se trata de un perfil que encaja con el consumidor de productos saludables y de calidad como es el aceite de oliva virgen extra.

Pero si queremos atender a las exigencias de estos consumidores con nuestro AOVE es preciso cumplir con las reglas coránicas, y entre ellas está que tenga la certificación Halal.

¿Qué significa Halal?

Halal se podría traducir como aquello que está autorizado, es recomendable, ético o no abusivo. Es un término barca todo lo que está permitido, y por tanto, es beneficioso y saludable para el ser humano, desde el punto de vista de la religión musulmana, que a su vez propicia una mejora de la calidad de vida y reduce riesgos para la salud.

Y para que un alimento sea considerado Halal, debe ajustarse a la normativa islámica recogida en el Corán, en las tradiciones del Profeta Mahoma y en las enseñanzas de los juristas islámicos, lo que implica que es son apto para ser consumido con total seguridad.

De este modo, todos aquellos AOVEs con Certificación de Garantía Halal tienen la puerta abierta para ganarse la confianza de un consumidor que, en la mayoría de los casos, no conoce el producto ni como se elabora, y que en muchas ocasiones puede ser víctima de engaños. Así, la certificación Halal le otorga la máxima garantía de calidad y seguridad.

Para certificar que un producto es Halal y apto para el consumo musulmán en cualquier parte del mundo, ha de someterse a un proceso de auditoría e inspección, tanto de las materias primas para la obtención del producto, como de las instalaciones y la maquinaria con la que se produce. En España hay varios centros que lo gestionan, como el Instituto Halal o Halal Consulting.

Así, todo producto Halal no debe incluir, ni contener en su composición nada que sea considerado ilícito con arreglo a la ley islámica, algo que el AOVE, al ser zumo natural de aceituna, cumple. Además, ha de ser preparado, elaborado, transportado o almacenado, utilizando aparatos o medios que estén exentos de aquello que sea ilícito según la ley islámica.

Es por ello que si no la tenemos, deberíamos pensar en obtener esta certificación, que nos abrirá las puertas a un mercado con millones de clientes potenciales.

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